Expectativas demasiado elevadas, un atajo directo hacia el estrés y la depresión

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Nuestras expectativas pueden parecer inofensivas. Pero no siempre es así. Por ejemplo, unas expectativas bajas pueden disminuir o minimizar tus logros, e incluso pueden hacer que te dejes manipular por los demás.

Las altas expectativas a menudo puede llevarnos a sufrir estrés, ansiedad, un bajo estado de ánimo y baja autoestima

Pero, ¿qué pasa si tus expectativas son demasiado elevadas?

En un mundo tan centrado en el éxito y la ambición, tener altas expectativas puede parecer imprescindible. Sin embargo, unas expectativas elevadas son a menudo una forma de tratar de controlar tus resultados y los de las personas y situaciones que te rodean. Tener altas expectativas puede llevar tu vida hacia un camino de estrés, ansiedad y depresión. Sobre todo si no se cumplen.

¿Tus expectativas son demasiado elevadas?

Los siguientes signos pueden decirte si tus expectativas son las que dirigen tu vida:

  • Si pequeñas cosas, como que se te ha quemado el café o llegar tarde por unos pocos minutos hacen que te alteres.
  • Sientes a menudo que tus interacciones con el resto de personas no son todo lo satisfactorias que deberían.
  • Tiendes a obsesionarte por los detalles.
  • Otras personas te han etiquetado de demasiado crítico o de perfeccionista.
  • Tienes listas de comprobación exhaustivas sobre tu futuro, tu futura pareja, tu carrera, tu casa, etc.
  • Vives tu vida con una sensación constante de insatisfacción, frustración, o incluso de vacío.
  • Te sientes culpable (una señal que esperar demasiado de uno mismo).
  • Sientes a menudo resentimiento (un signo de esperar demasiado de los demás).

Pero, tener expectativas elevadas es una señal de confianza ¿no?

Tener buenas expectativas en la vida es ciertamente un signo de autoestima. El problema es que la mayoría de nosotros no sólo esperamos buenos resultados, sino que esperamos resultados exactos. No esperamos una buena relación. Esperamos conocer a alguien que mida metro setenta y cinco, que gane más de treinta mil euros al año, que haya estudiado en nuestra universidad favorita, y que le gusta hacer yoga.

¿Por qué las altas expectativas causan bajos estados de ánimo?

En la vida, inevitablemente encontramos obstáculos en nuestro camino que nos impiden conseguir algunas de nuestras metas, o que nos obligarán a tomar un camino distinto al que esperábamos. Tratar de conseguir un resultado exacto y poco realista en todo momento, nos conduce a estar constantemente decepcionados.

Si riges tu vida, bajo la noción equivocada de que puedes controlarlo todo, cada bache en el camino te hará sentir culpable. Lo que te puede llevar a un bucle infinito de autocrítica y tristeza.

Un estudio sociológico reciente sobre envejecer, realizado por una Universidad de Chicago, ha demostrado que los niveles de felicidad tienden a aumentar en edades avanzadas. Uno de las principales motivos mencionado por el estudio es una disminución de las expectativas y una mayor aceptación de la realidad.

En cuanto a tener altas expectativas sobre los demás, nadie dura mucho tiempo en un pedestal sin caerse. Peor aún, querer que los demás cumplan tus expectativas puede hacer que no veas todo lo bueno que pueden ofrecerte. Todo ello puede conducirte a relaciones problemáticas, problemas de intimidad y a la soledad.

Las altas expectativas también dictan nuestra respuesta a las pequeñas cosas de la vida, nuestra capacidad de ser flexibles y nuestra resiliencia. Por ejemplo, si esperas no tener nunca problemas en tu vida, un pequeño obstaculo, como puede ser que el autobús llegue unos minutos tarde, puede hacer que llegues alterado al trabajo y que tengas un mal día.

Otro ejemplo de altas expectativas, podría ser que esperes que tus amigos sean completamente leales, y si uno ellos no te llama para felicitarte el cumpleaños, que te enfades con él durante meses. Incluso si luego descubres estaba en cama con gripe.

Problemas psicológicos relacionados con las altas expectativas

Las altas expectativas vienen a menudo conectadas con otros problemas, entre los que se incluyen:

  • Perfeccionismo
  • Baja autoestima (al no conseguir lograr tus expectativas por ser demasiado altas)
  • Creencias negativas (por ejemplo creer que tienes que ser perfecto para ser amado/amada)
  • Miedo a la intimidad (al esperar demasiado de los demás, tienes la excusa perfecta para alejarles de ti)
  • Miedo al fracaso (el cual puede predisponerte a fracasar en tus intentos)
  • Miedo a los cambios (lo que no cambia nos causa mayor sensación de control, y puede entrar dentro de nuestras expectaticas)
  • Depresión y ansiedad.

Las expectativas poco realistas también pueden ser un signo de un trastorno límite de la personalidad, donde se tiene una idea muy distorsionada de lo que se debe esperar de las personas que están a tu alrededor.

¿Por qué estableces expectativas tan altas?

A menudo es un hábito aprendido. Es posible que hayas crecido con un padre que te exigía demasiado o que se enfadaba demasiado cuando las cosas no salían como él quería.

Puede ser un buen ejercicio comprobar que expectativas deposita en ti tu familia. ¿Sigues exigiéndote esas demandas? ¿Proyectas sobre otros ahora, las exigencias que anteriormente te imponían de forma injusta?

Haz un listado de tus expectativas

Trata de hacer un "inventario de tus expectativas". Coge papel y boli y escribe cuales son tus expectativas en cada área de tu vida, tratando de ser lo más honesto posible. ¿Qué esperas de tu trabajo, tu familia, tu hogar, o tu situación económica? ¿Y de tus aficiones o de tu vida social?

Lleva el inventario un paso más allá, comprobando en tu vida diaria cuáles son tus expectativas. Anótalas.

Intenta también darte cuenta cada vez que te sientas molesto, frustrado o decepcionado. ¿Cuál es la expectativa que estás detrás de lo que sientes? Anótala también.

Cuestiona tus expectativas

Una vez que hayas completado la lista de expectativas, te puede ser de gran utilidad cuestionarlas, preguntándote, entre otras, algunas de las siguientes cuestiones:

  • ¿Es esto realmente lo que quiero? ¿O se trata más de lo que mi familia, mis amigos o la sociedad esperan de mí?
  • ¿De qué me sirve esta expectativa?
  • ¿Qué necesito para dejar ir esta expectativa?
  • ¿Qué pierdo si la dejo ir?
  • ¿Que gano?

En ocasiones puede resultarnos difícil o imposible despojarnos de unas expectativas demasiado altas, por ser un proceso automatizado e inconsciente. En esos casos, la ayuda de un psicólogo puede ser de gran utilidad.

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