El coste psicológico de Nunca decir No

No. Una palabra corta, pero poderosa. De niños usualmente no tenemos ningún problema en usarla. No, no puedes coger mi juguete, y no, no quiero comer esas verduras. Y sin embargo, en algún momento, muchos niños se convierten en adultos que parecen tener una alergia absoluta a decir "no". O que si lo dicen, lo hacen de una forma tan débil que nadie toma en serio.

El coste de nunca decir no

Decimos sí a eventos a los que no queremos asistir, a favores que no queremos hacer, a personas que no nos gustan, a trabajos que odiamos, y la lista continúa indefinidamente.

¿Por qué no puedes decir no?

La incapacidad de decir que no está directamente relacionada con la necesidad de buscar la aprobación de los demás. A menudo se debe a una infancia donde no sientes que puedas conseguir el amor de los demás simplemente por ser tú mismo. De alguna manera, a pesar de sus mejores intenciones, tus padres o cuidadores te hicieron sentir que tenías que ganarte su afecto. Algunos ejemplos pueden ser:

  • Crianza estricta donde se recompensa por cumplir con las expectativas y se muestra descontento si no se cumplen.
  • Crianza con mensajes contradictorios, indulgente un momento y exigente al siguiente, en el que el hijo prefiere conformarse a correr el riesgo de ser rechazado.
  • Crianza distraída donde uno de los progenitores sufre de estrés, depresión, u otro tipo de problemas, y el hijo aprende a adaptarse para evitar convertirse en otra fuente de problemas para su progenitor.
  • Padres con asuntos de crianza sin resolver donde el progenitor no ha resuelto sus propios problemas personales con sus padres y por lo tanto no es capaz de establecer una dinámica adecuada con sus hijos.
  • Crianza Insegura donde uno de los progenitores no se ama a sí mismo y utiliza a su hijo para mejorar su autoestima, haciendo que el hijo se sienta presionado para que su padre se sienta bien.

Convertirse en un adulto que no puede decir no a otros también puede provenir de influencias sociales o culturales o puede ser un comportamiento imitado. Algunos ejemplos pueden ser:

  • Una estricta educación machista en la que se enseña a la mujer que su función principal es hacer más fácil la vida a su pareja.
  • Crecer en un entorno con dificultades económicas, y ver como tu padre tiene que complacer a un jefe poco amigable con el fin de salir adelante y sobrevivir.

Pero ¿Por qué decir que no? ¿No es decir que sí lo hace la vida más emocionante?

Si, si dices que sí a las situaciones y oportunidades emocionantes que realmente deseas hacer en tu vida, y están alineados con tus objetivos, valores o deseos.

Pero no si dices que sí sólo porque crees que debes o por ejemplo sólo porque tu pareja o mejor amigo te lo han sugerido, o sólo porque es algo que tu familia siempre hace.

En otras palabras, decir si no es una buena decisión si se trata de una forma de auto sacrificio que te aleja más y más de lejos de tus deseos y necesidades.

El coste psicológico de nunca decir no

Nunca decir no puede tener un precio mayor de lo que crees. Nunca decir no, puede conducirte a lo siguiente:

Malas relaciones interpersonales.

Podría parecer tus relaciones interpersonales mejoran si siempre dices que sí a la persona que amas o a tus buenos amigos, familia, compañeros de trabajo y demás personas que te rodean. Después de todo, ¿a quién no le gusta alguien que es agradable y útil?

Pero a largo plazo, comenzarás a sentirte manipulado. Y si no puedes decir que no, es poco probable que seas completamente honesto sobre tus sentimientos reales (o incluso que sepas cuales son exactamente tus sentimientos).

En cambio, es muy probable que recurras a un comportamiento pasivo agresivo con el fin de "recuperar" algo de terreno con tu familia, amigos y compañeros de trabajo. Esto podría parecer justo al principio, pero a largo plazo puede hacer que te sientas mal contigo mismo, y hacer que otros pierdan su respeto e interés en ti.

¿Es sana una relación en la que una de las personas siempre dice que si? Inevitablemente se crea una amistad o relación dependiente, y la relación entre ambos no es saludable.

Ansiedad

A medida que el tiempo y la energía que necesitas para lograr tus propias metas se ven relegados de manera constante por las demandas de los demás, puedes experimentar ataques de ansiedad o ansiedad en general.

La ansiedad puede aparecer porque en un nivel consciente o inconsciente ves que cada vez te alejas más de tus metas personales y de crear la vida que quieres para ti mismo.

Estrés

Cuanto más tiempo pasas haciendo cosas por los demás, menos tiempo tienes para ti, lo que supone un aumento de estrés y una disminución de las actividades de ocio que realmente te hacen disfrutar de tu vida.

Depresión

Siempre ceder ante las demandas de los demás puede hacer que te sientas mal contigo mismo y conduce a una baja autoestima. La baja autoestima es uno de los principales síntomas de la depresión, tanto es así que todavía se está debatiendo cuál aparece antes, depresión o baja autoestima.

Falta de identidad personal

Si no te centras en lo que realmente quieres, y gastas todo tu tiempo haciendo lo que los demás quieren, es muy posible que con el tiempo no sepas lo que realmente quieres, que es lo que te gusta, e incluso es posible que pierdas el sentido de quien eres realmente. No tener una identidad propia te puede llevar a sufrir de depresión, ansiedad y estrés.

Ruptura de la relación | divorcio.

Decir siempre que sí puede parecer al principio que te acerca a tu pareja, pero inevitablemente conduce a peleas en el momento en que los resentimientos ocultos salen a la luz. Las peleas pueden parecer irrelevantes y sobre "pequeñas cosas", pero no lo son, y con el tiempo llevan a una relación poco saludable que acaba rompiéndose.

¿Pero decir no, no evita herir los sentimientos de los demás?

Cuando decimos que no a alguien porque nosotros realmente no queremos hacer algo o sabemos que sería difícil hacerlo, podríamos disgustarle temporalmente. Pero decir que si cuando en el fondo quieres decir que no, es en esencia mentirle. En muchos casos pueden ver tu falta de entusiasmo y pueden sentirse culpables o incluso enfadados contigo por decir lo que realmente sientes.

La sensación saber que les estás mintiendo o de no ser capaces de confiar en ti duele más a largo plazo que el mero hecho de que les hayas dicho que no.

Vale la pena aprender a decir no?

Ten en cuenta que para poder realizarte como persona, es importante que sepas marcar tus límites con los demás, y para conseguir algunas de tus metas, es necesario aprender a decir no. No se trata de decir que no siempre, sino de saber ser asertiv@ y decir que no cuando realmente no quieres decir que sí.

Puedes aprender a decir no con pequeños cambios, hasta que cada vez estés más comod@, y no te sientas culpable por ello. Prueba a decir que no en cosas poco importantes. Por ejemplo:

  • Si un camarero te trae algo diferente a lo que le has pedido, díselo, no te conformes con otra cosa por no causarle problemas.
  • Si te llama un vendedor de telefonía u otro sector, no esperes a que acabe su charla de vendedor por no herir sus sentimientos. Antes de que pasen diez segundos, aunque siga hablando, dile "muchas gracias pero no estoy interesado" y cuelga.
  • O simplemente ve a comprar una barra de pan y cuando el vendedor te la esté cobrando, dile que has cambiado de opinión, que quieres otro tipo de pan más grande o más pequeño.

¿Necesitas ayuda para aprender a decir no?

Si eres incapaz de decir que no a los demás, a costa de tu tiempo, energía, y bienestar, y ves que no puedes cambiar este comportamiento por ti mismo o si simplemente prefieres hacerlo de un modo más fácil, es recomendable que busques la ayuda de un experto. Un psicólogo puede enseñarte el camino adecuado y ayudarte así a mejorar tus relaciones personales y tu calidad de vida en general.

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Recuerda, cuando dices que no a los demás y a las cosas que no quieres, estás diciendo que sí a algo mejor, a ti mism@ :)

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